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El deterioro económico del Ecuador es evidente. ¿Será diferente la economía después de la guerra contra el Covid-19?. Seguimos haciendo lo mismo y esperamos una reactivación de la economía nacional. El Producto Interno Bruto, PIB en 2019 creció 0,1%. Para 2020 la realidad es diferente, el BCE prevé una caída del PIB en -8,1%, debido principalmente a la paralización de las actividades productivas nacionales, caída del precio del crudo, reducción de las remesas y a la incertidumbre en la recuperación económica de los socios comerciales a nivel internacional debido al Covid-19.

Desde finales de 2019, el mundo enfrenta la pandemia del COVID-19, que ha generado una crisis sin precedentes, una guerra que no da tregua, afectando también al Ecuador. El impacto en la salud y el ámbito económico es a nivel mundial, y muy particularmente afecta a los países de Latinoamérica que dependen en un alto porcentaje de las ventas externas de materias primas y manufacturas, siendo sus principales socios comerciales, Estados Unidos, China y los países de la Unión Europea los mismos que también están siendo afectados económicamente.

El deterioro económico del Ecuador es evidente, cuya situación se agrava en especial por la caída de los precios del petróleo, un elevado endeudamiento externo, la caída de remesas de nuestros migrantes al encontrarse en los países más afectados por la pandemia, Estados Unidos, España e Italia, los que representaban el 58.6%, 24.9% y 4.6%, respectivamente; mientras que del resto del mundo el Ecuador recibía el 11.8% del total de remesas.

Esta es una guerra, la intervención del Estado debe identificar las etapas de esta crisis para emitir las políticas económicas, la primera es la guerra contra la pandemia que continúa ya por más de cinco meses y que seguirá unos meses más, generando problemas económicos graves especialmente para los países en vías de desarrollo y subdesarrollados. La segunda etapa es la recuperación de la posguerra en donde se podrá controlar con las vacunas y un levantamiento gradual de las restricciones impuestas para una recuperación paulatina que dependerá de las acciones y políticas tomadas por los gobiernos durante la crisis. Para lo cual en el caso del Ecuador es preciso definir con claridad el rol de Estado.

Por el lado de la Demanda, en el Consumo Privado se prevé una caída en el orden de -8,4%, debido a la reducción de las importaciones de bienes de consumo (duraderos y no duraderos) en USD 1.637 millones, así como por la reducción de los salarios en el sector público y por la contracción en 22% de las remesas recibidas desde Italia, España y Estados Unidos. La caída se evidencia también en la FBKF en -14,0%, debido a la reducción de la inversión pública en USD 1.300 millones y a la caída de las importaciones de bienes de capital en USD 1.818 millones; las exportaciones decrecen entre -5,2% como resultado de la caída de las ventas externas no petroleras (13% para banano, café y cacao en grano y 21% de camarón) y por la caída en -4% de las exportaciones petroleras. El Gasto del Gobierno se prevé una caída entre -5,6, como consecuencia de la reducción de los sueldos y salarios, y la compra de bienes y servicios.

El Valor Agregado por Industria en 2019, evidencia que, la industria “Acuícola y pesca de camarón” continua creciendo en este año, 12,1%, seguido por la industria de “Suministro de electricidad y agua” 9,4%, “Actividades de servicios financieros” creció 5,0%, la industria de la “Pesca” incremento en 4,1%, “Actividades profesionales” aumentó 2,9%, entre las principales; mientras que la industria de “Refinación del petróleo”, “Otros Elementos del PIB”, “Construcción”, “Administración Pública”, presentaron los mayores decrecimiento, en -20,0%, -8,0%, -5,2% y -4,9% respectivamente.

Para el año 2020 los sectores económicos experimentarían fuertes caídas como resultado de la crisis sanitaria que enfrenta el país y el mundo, una deuda externa elevada, sumado al desplome histórico del precio del crudo WTI, principal fuente de ingresos de recursos del Ecuador.

A marzo de 2020, el precio del barril de crudo WTI, registró USD 29,89, equivalente a una caída de – 50,1% respecto a diciembre de 2019 que fue USD 59,86.

En abril 2020 el precio del barril de crudo WTI se desplomó en el mercado internacional a los niveles más bajos en los últimos 20 años (USD 16,7) , debido a la contracción en la demanda de este producto ante la desaceleración económica a nivel mundial.

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En el análisis del Indicador adelantado del ciclo del PIB la economía ecuatoriana empezó a desacelerarse a partir de julio de 2018, y al mes de diciembre de 2019 se encuentra en una etapa de “desaceleración económica”, evidenciando una mayor caída en 2020 como efecto de la presencia del Covid-19, caída del precio del crudo e incremento de los niveles de endeudamiento.

El deterioro económico nacional se evidencia en el Índice de Confianza Empresarial (ICE) Global, que explica el desempeño de cuatro ramas de actividad económica: industria, comercio, construcción y servicios.

En abril de 2020, el ICE Global alcanzó 1.380 puntos, presentando una reducción de 34,3 puntos (-2,4%) con respecto a marzo del mismo año. Este se situó 1,5% por debajo de la línea de tendencia de crecimiento de largo plazo. El comportamiento está relacionado con las variaciones negativas de los ICE de la industria, el comercio, la construcción y los servicios. Debido a la pandemia del Covid-19, al mes de abril de 2020, un alto porcentaje de actividades productivas del país paralizaron su actividad económica.

Otro indicador importante en el desempeño económico son las remesas de los trabajadores recibidas, las mismas que en 2019 registraron USD 3.234,6 millones superior en 6,7% al flujo de remesas familiares que ingresó al país en 2018 (USD 3.030,6 millones). El aumento fue debido principalmente a la mejor coyuntura económica que presentan los países en donde residen los emigrantes ecuatorianos como es el caso de Estados Unidos, EUA y España. Estos recursos representaron el 3,0% del PIB ecuatoriano. Esta tendencia se afectará en 2020, debido a la pandemia y consecuente crisis económica que enfrentan los países en donde residen los migrantes ecuatorianos.

Las remesas enviadas desde el Ecuador al Resto del Mundo en 2019, registraron USD 639,2 millones, superior en 41,2% a las registradas en 2018 (USD 452.80 millones).

¿Seguimos haciendo lo mismo y esperamos una reactivación de las condiciones macroeconómicas?. El continuo incremento del endeudamiento externo agrava la situación económica actual y futura del Ecuador al no contar con los ingresos suficientes para atender estas obligaciones. Entre 2012-2019 la deuda externa total se incrementó en USD 36.560,3 millones, reportando un saldo total de USD 52.490,9 millones a finales de 2019, que representa el 48,9% del PIB.

En marzo de 2020, el saldo de la deuda externa pública fue USD 40.857,5 millones (37.3 %del PIB) y la deuda externa privada fue USD 10.507,1 millones. La deuda externa total representa el 53,2% del PIB.

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La producción de crudo nacional (16,7 millones de barriles) a marzo de 2020, decreció en -0,2% respecto a diciembre de 2019 (16,8 millones de barriles).

Es necesario mencionar que, el 7 de abril de 2020, el país enfrentó otro suceso que afectó a la economía nacional, la rotura de las tuberías del Sistema del Oleoducto Transecuatoriano (SOTE) y del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP). Frente a lo cual, el Ministerio de Energía y Recursos Naturales No Renovables para precautelar el funcionamiento de las instalaciones petroleras, EP Petroamazonas realizó el apagado gradual de varios bloques y la suspensión de temporal de algunos pozos petroleros.

En junio de 2019, el subempleo registró 20.3% a nivel nacional, mientras que en el área urbana y rural se ubicó en 19.1 % y 22.5% respectivamente. Las ciudades de Guayaquil y Cuenca registraron 17.7% y 6.2% respectivamente, mientras que Quito fue 14.3%.

Siete ramas de actividad concentraron el 87% del subempleo a junio de 2019. El 35.5% de los subempleados trabajaron en la rama de agricultura, ganadería caza y silvicultura y pesca y el 16.5% en comercio y reparación de vehículos.

El desempleo a diciembre de 2018 a nivel nacional fue de 3,7%; a nivel urbano esta tasa registró 4,8%, y a nivel rural fue 1,4%. Las variaciones a nivel nacional, urbano y rural respecto a diciembre del año anterior fueron estadísticamente significativas.

En junio de 2019, el desempleo a nivel nacional se ubicó en 4,4%, a nivel urbano fue de 5.6% y en el área rural se ubicó en 2.3%. Quito registró 8.3%, Cuenca con 4.5%, la ciudad de Guayaquil reportó 2.5%.

Un aspecto importante que es preciso considerar para el crecimiento de una economía es la confianza, así como un marco legal consistente en su aplicación.

El Índice de Confianza Empresarial (ICE) global, explica el desempeño de cuatro ramas de actividad económica: industria, comercio, construcción y servicios. Al mes de agosto de 2019, registró 1,456.4 puntos, lo que significó un aumento de 1.0% (14.3 puntos) con relación a julio del mismo año. Esta variación se explica por el desempeño positivo de los ICE de la industria en 13,1 puntos (0.6% mayor al de julio 2019, 2.236,6 puntos), situándose en 2.246,7 puntos, el comercio aumento de 11,6 puntos (0.6%) en agosto 1.861,1 puntos con respecto a julio de 2019 y los servicios subió 22,0 puntos (1,9%) en agosto con respecto al mes anterior, alcanzando 1,175.9 puntos; a pesar de que, el ICE de la construcción reflejó una reducción en su nivel en 2,5 puntos con respecto al mes anterior (-0,3%), ubicándose en 695,5 puntos.

La dinamización de la economía ecuatoriana depende del fortalecimiento de los sectores económicos, contemplando aspectos como el emprendimiento, la innovación tecnológica y el aprendizaje, con la finalidad de poder competir a nivel internacional, incrementando las exportaciones tanto de bienes primarios y especialmente industrializados, generando mayor ingreso de divisas necesario en un esquema dolarizado, o ¿nos seguimos endeudando?.

Entre 2011-2018 la deuda externa total incrementó en USD 28,761.5 millones, registrando un saldo a finales de 2018 de USD 44.280,7 millones, que representó el 40,8% del PIB. Al mes de agosto de 2019, el saldo de la deuda externa pública registró USD 39.253,4 millones y el saldo de la deuda externa privada fue USD 10.648,2 millones.

Mejorar los niveles de la productividad, mediante el impulso de la formación dual, para lo cual es preciso el enlace entre el sistema educativo y las necesidades laborales de las empresas, teniendo siempre presente que la industria es el motor de crecimiento económico.

El sector industrial ecuatoriano en 2018 representó el 12,5% del PIB, mientras que el promedio de América Latina fue 11,7% . La participación del PIB industrial se ha mantenido relativamente sin variaciones durante los últimos años, el tamaño de la economía ecuatoriana se ha duplicado desde que el Ecuador adoptó el esquema de dolarización . A pesar de que el sector industrial nacional ha presentado avances, en un alto porcentaje ha venido haciendo lo mismo en las últimas dos décadas. El desafío es cambiar este esquema productivo.

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¿Será diferente la economía después de la guerra contra el Covid-19?. Seguimos dependiendo del petróleo. Es urgente generar confianza y credibilidad en los actores económicos. Una reactivación económica más inclusiva para reducir la pobreza. La identificación de proyectos prioritarios, pero no con deuda, sino aplicando mecanismos de alianza estratégica en donde el sector privado sea el actor principal. La canalización del apoyo técnico y financiero para reactivar las vocaciones y cadenas productivas de cada zona del país, garantizando el incremento de la productividad, incremento de la inversión, generación de empleo, incentivando la investigación en la que tendrían una participación activa los centros de educación superior. Este accionar permitirá el incremento de la oferta de productos y servicios nacionales incentivando el consumo de los hogares, siendo la principal variable macroeconómica para reactivar la economía nacional.

En resumen, el Ecuador enfrenta una guerra, la intervención del Estado debe identificar las etapas de esta crisis para emitir las políticas económicas necesarias, la primera es la guerra contra la pandemia que continúa generando problemas económicos graves. La segunda etapa es la recuperación de la posguerra que dependerá de las acciones y políticas tomadas por el gobierno durante la crisis, para lo cual es preciso definir con claridad el rol de Estado.

La crisis del Covid-19 marca el desplome económico del Ecuador en 2020, reflejado en la caída de la previsión del PIB en -8,1%, siendo la crisis de mayor impacto que ha sufrido el Ecuador en los últimos 50 años.

Es preciso generar confianza en los actores económicos. Fortalecer los sectores económicos, para no depender solo del petróleo, es preciso la identificación de proyectos prioritarios pero no con deuda. La canalización del apoyo técnico y financiero más inclusivo, para reactivar las vocaciones y cadenas productivas de cada zona del país, garantizando el incremento de la productividad, incremento de la inversión, generación de empleo, incentivando la investigación en la que tendrían una participación activa los centros de educación superior.

“Actuar pportunamente” es la clave para estar preparados a futuros shocks internos y externos que se presenten en nuestra economía dolarizada.

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