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Los administradores de negocios enfrentan cada vez mayores retos y deben mejorar sus competencias gerenciales para optimizar la toma de decisiones. Las competencias gerenciales genéricas, que todo ejecutivo debe dominar, están representadas por una comunicación efectiva, trabajo en equipo, dominio estratégico, relación con el personal, análisis del ambiente del negocio y acción estratégica. La creatividad parecería ser una competencia genérica; después de todo, está inmersa en las competencias antes mencionadas.

Es por ello que propongo desarrollar una integración de competencias en la que la creatividad se convierte en una competencia transversal como el siguiente gráfico lo ilustra:

La creatividad es una competencia transversal ya que reúne características que determinan una estrecha relación con cada competencia. Esta manera de definirla, propone construir un significado menos abstracto y una ayuda para percibir si es una característica que se puede desarrollar o si se puede identificar en el personal.

Encontramos relación entre la creatividad y las competencias gerenciales en la espontaneidad. Actúa como reflejo de la espontaneidad el concepto de tiempo de respuesta. Frente a una situación bajo presión, estímulo; la espontaneidad produce una respuesta inmediata=> efecto. Varias pruebas de aptitud recogen este concepto e intentan contextualizar un ambiente de presión para ver si las respuestas son acertadas o desacertadas. La entrevista de trabajo también es un ejemplo que utiliza esta relación.

Aquellas preguntas que utilizan como metodología el juego de roles, permite evaluar la espontaneidad.

La imaginación es otro constructo que relaciona a la creatividad con las competencias gerenciales. Podríamos comparar un ejecutivo con los niños; ya que en su naturaleza se exponen la creatividad en sus juegos, en sus representaciones y en sus historias. Es maravilloso ver jugar a un niño, no necesitan de un juguete o una herramienta sofisticada. Los ejecutivos también presentan estas cualidades en sus actividades. Al igual que los niños, existen representaciones tangibles de su imaginación como por ejemplo aquella proyección de ventas, estrategias futuras, análisis de la competencia y visión empresarial.

Para explotar la creatividad, se requieren sin duda, características intrínsecas que debe tener un individuo como las que hemos hablado anteriormente; pero también necesita de otros factores en su entorno. Un factor clave, es, por ejemplo, el ambiente que le proporciona su organización; éste debe proporcionarle esa seguridad requerida.

Las empresas más dinámicas, generalmente las de tecnología o diseño como Google o IDEO, han descubierto que el tener ambientes y espacios que inviten a la imaginación; líderes en lugar de jefes; gente comprometida en lugar de obligada; valores y credos en vez de políticas rígidas. Les permitirá generar valor, alcanzarán en su recurso más importante – el capital humano – características como la proactividad, libertad, creatividad e innovación. Llevando así a las empresas, a alcanzar resultados extraordinarios y recursos suficientes que le permitan desarrollar su trabajo y potencial.

Las reglas, políticas y procesos deben invitar a las personas a descubrir nuevas formas de hacer las cosas. Las empresas deben, por ejemplo, proporcionar estímulos a aquellos colaboradores que no sean simplemente tomadores de pedido y ejecutores de sus roles. Sino a aquellos que van más allá, que descubren, argumentan, cuestionan y generan nuevas ideas.

La imaginación, espontaneidad y el ambiente de trabajo potencian la creatividad y son catalizadores de todas las competencias gerenciales.

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